En el ritmo acelerado de la vida moderna, es fácil ignorar las señales que nuestro cuerpo y mente nos envían. Muchas veces normalizamos el cansancio extremo, la irritabilidad constante o la falta de motivación, sin darnos cuenta de que son indicadores importantes.
1. Te sentís constantemente agotado/a, incluso después de descansar
Si dormís tus horas pero te despertás sin energía, o si sentís que arrastrás un cansancio que no se va, tu cuerpo te está pidiendo atención. El agotamiento crónico es una de las primeras señales de que algo no está bien.
2. Las cosas que antes disfrutabas ya no te generan placer
Cuando actividades que solían hacerte feliz ahora te resultan indiferentes o incluso molestas, es momento de preguntarte qué está pasando. La pérdida de interés en lo que nos gusta es una señal importante.
3. Estás más irritable o sensible de lo normal
Si reaccionás de manera desproporcionada ante situaciones cotidianas, o si sentís que todo te molesta, probablemente estés sobrepasado/a emocionalmente. La irritabilidad es muchas veces la punta del iceberg.
4. Tu cuerpo te habla: dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos
El estrés y las emociones no procesadas se manifiestan físicamente. Dolores de cabeza frecuentes, contracturas, problemas para dormir o alteraciones digestivas pueden ser la forma en que tu cuerpo expresa lo que no podés poner en palabras.
5. Te cuesta concentrarte o tomar decisiones simples
Cuando la mente está sobrecargada, hasta las decisiones más simples pueden parecer abrumadoras. Si notás que te cuesta enfocarte o que dudás excesivamente sobre cosas cotidianas, es una señal de alerta.
¿Qué hacer si te identificás con estas señales?
Reconocer que necesitás ayuda es el primer paso, y también el más valiente. La terapia es un espacio seguro donde podés explorar lo que te pasa, entender tus emociones y desarrollar herramientas para cuidarte mejor.
No tenés que esperar a estar "muy mal" para buscar ayuda. Cuidar tu salud mental es tan importante como cuidar tu salud física.
